En esta entrada de nuestro blog, queremos hablar sobre la dinámica habitual que han tomado las empresas a la hora de subcontratar empresas para la ejecución de obra, la realización de suministros o servicios.

Cómo se ha comentado en nuestra anterior entrada, ¿Sabemos y Conocemos qué es y a qué se dedica un Contract Manager?, las empresas españolas cada día están más internacionalizadas. Con la finalización del boom de las termosolares en España, la renovación de concesiones de las nucleares y explotada la ejecución de plantas de medioambiente, la construcción de plantas industriales en España entró en stand-by y con esta parada, llegó la búsqueda de proyectos a nivel internacional. La gestión de un proyecto en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) o en Águilas (Murcia), no es la misma que la gestión de un proyecto en Skikda (Argelia) o en la región de Shagaya (Kuwait). Las empresas realizan las ofertas sin valorar los riesgos país, en muchos casos sin conocer los trámites aduaneros, sin estudiar el mercado de empresas local, etc.; y esto, lleva a las empresas a querer ejecutar sus proyectos EPC en el extranjero, con sus empresas de confianza españolas, y en la mayoría de los casos, exigiendo el mismo precio que si los trabajos fuesen realizados en España.

Esta situación, nos lleva a una bajada sustancial en la calidad de los trabajos que se contratan, puesto que las subcontratas no pueden hacer frente a los costes indirectos de personal en el extranjero, por lo que llevan a personal menos preparado o menos cualificado. En otros casos, la técnica de las subcontratas para sacar algo de beneficio a un proyecto es a través de ampliaciones de contrato, trabajos suplementarios, horas por administración, reclamaciones al menor cambio…y toda esta situación hostil, viene dada por la mala costumbre que han tomado los epecistas españoles, de exprimir a la subcontrata, y salvar su proyecto a base de bajar los precios hasta límites insoportables por una subcontrata, contracargos por lo absurdo, exigencias fuera de contrato, etc.

Otra de los problemas que nos encontramos ante una subcontratación, es que gran parte de las empresas a día de hoy, sólo se basan en la valoración económica, y se pasa muy por alto la validación técnica de una subcontrata, sin tener en cuenta, que lo barato, en el 95% de los casos, sale caro, y acaba afectando a la planificación de un proyecto, a los costes, a la calidad y a la imagen de la empresa epecista.

Un ejemplo de esto, vivido a lo largo de mi experiencia profesional, podría ser el siguiente:

  • Presupuesto para adjudicación contrato de montaje en Dinamarca: 7.5 M€
  • Precio objetivo para el cierre del contrato 6.8 M€ (se guarda aprox. un 10% para contingencias, % ya bastante excesivo)
  • Precio de cierre del contrato (después de mucha presión) 6.5 M€

¿Qué sucede cuando cierras un contrato, qué tú mismo como director de proyecto sabes que es imposible realizar a ese importe?

Sucede que:

  • Te van a suministrar un material de dudosa procedencia, por debajo de tus requerimientos iniciales
  • Gastarán menos en el control de producción y en los recursos por lo que la calidad de fabricación se va a ver reducida
  • El rechazo de material o del suministro por parte del epc llevará a un retraso en el proyecto
  • Reclamaciones

Toda esta problemática explicada en los párrafos anteriores, nos llevan consecuentemente a una bajada de la calidad en los servicios contratados, que finalmente repercute en el EPC y en los clientes finales promotores del proyecto.

Por tanto, reflexionemos: ¿está su empresa dispuesta a renunciar a la calidad de una subcontrata por un inferior precio o una adjudicación al más barato?

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